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Dios Ha Muerto Parte III: Pimientos y Cocaína

4:43 p.m. santi varde 0 Comentarios Categoría : , ,


Viene de: Dios Ha Muerto Parte II: El Ascenso y Caída de la Fórmula del Éxito

Pin Ups representó para Bowie el fin de una etapa. 1974 ya lo encontraría al frente de una nueva banda y con la vista en un nuevo proyecto: un musical basado en la novela 1984 de George Orwell. Una búsqueda como esta tenía sentido, si se tiene en cuenta la fascinación que hasta ese momento con la ciencia ficción y las visiones distópicas del mundo. Pero parece que Orwell no veía a su libro convirtiéndose en un musical de rock y rechazó vender los derechos de su obra para que Bowie pudiese hacer su versión teatral. 

Las canciones serían recicladas y sumadas a otro puñado de canciones venía trabajando el músico. Ese rejunte es probablemente una de las razones por las cuales Diamond Dogs, de 1974, tiene ese re-gusto a disco de transición. El otro motivo es el momento musical tan extraño en el que se encontraba Bowie al componer el disco. La sumatoria de riffs hiper rollingas y vibra proto-punk -producto de su acercamiento a Iggy Pop-  dio a luz temas como Diamond Dogs y Rebel Rebel y la épica de comedia musical pasada por el tamiz glam que se escucha en Big Brother y We are the Dead, se empiezan a mezclar con algo más: sonidos de raíz soul, funk y disco, estilos con los que Bowie había coqueteado un poco en el pasado (especialmente el soul), pero que ahora aparecían de forma mucho más pura en canciones como Rock n’ Roll With Me o 1984. Estos eran los primeros indicios de un nuevo y violento volantazo en la carrera del artista. El disco, de paso, se ganó una censura tapa por mostrar con lujo de detalles el pito del Bowie mitad-hombre mitad-perro que está dibujado en la portada. La versión que se puede ver hoy es la anatómicamente incorrecta.  

Pero antes del cambio que dejaría al mundo de la música con la boca abierta, hubo otro paso intermedio a fines de 1974, la aparición del primer album en vivo de David Bowie, titulado sencillamente David Live. Ahí es posible verlo en la portada rubio y de punta en blanco, ya completamente desprendido del look Ziggy de pelos rojos. A la lista de temas que abarcaba casi toda su carrera decidió sumar un cover de Knock on Wood, clásico de clásicos del soul. El disco en vivo tendría un buen éxito en ventas y ayudaría a solidificar la figura de Bowie como una superestrella del rock.  

Hoy, viendo todo este antecedente, tal vez no desorienta tanto lo que sucedió en 1975, pero en esa época agarro a más de una con la guardia baja. Con una adicción galopante a la cocaína –que todavía estaba a unos años de tocar fondo- y una obsesión cada vez mayor por los sonidos de raíz negra como el Soul y el Rhythm and Blues, Bowie se fue directo a Philadelphia, una de las ciudades capitales de esa música, a registrar su nuevo larga duración. Conservando al eterno Tony Visconti como productor, formó una banda que le permitieran explotar su nuevo estilo como Dios manda (o sea como él mandaba). Básicamente se rodeó de un dream team de músicos negros que tenían más swing para tocar soul en el dedo chiquito del pie de lo que muchos vamos a tener en toda nuestra vida. Entre ellos estaba Carlos Alomar, el hombre que se volvería el guitarrista de staff de Bowie durante los siguientes 30 años.

Young Americans representó un quiebre en la carrera de David Bowie. Más allá de haber cambiado de looks y de sonido con bastante frecuencia, hasta ese punto siempre se había mantenido en el barrio del rock, algunas veces más tirado al folk, otras al glam o incluso al jazz, pero no había duda alguna de que era un músico… una estrella de rock. Pero con un cambio de sonido tan radical, estaba por primera vez desafiando esa etiqueta, una que le había costado bastante conseguir.

Bowie explicando a sus coristas que frases  tenía que acentuar cada uno
en el estribillo de "Right"
Una de las cosas que caracterizó a Bowie a lo largo de su carrera fueron los cambios de estilo, muchas veces radicales y sin miedo a nada. Young Americans fue la primera vez que realmente hizo eso. El resultado es lo que las discográficas catalogan como “Blue-eyed soul” -nombre que se le da al soul cantado por blancos- y el propio Bowie bautizó como “Plastic Soul”. A pesar de todo, la capacidad de crear hits de Bowie parecía funcionar también en este nuevo plano. Canciones cómo la propia Young Americans y Fame se volverían simples de gran éxito, llevando al LP hasta el puesto Nº2 de los rankings. Y de paso se dio el lujo de hacer una versión bien soulera de Across The Universe, con el propio John Lennon haciéndole guitarra y coros.

Al día de hoy, muchos siguen teniendo reparos hacia este disco. Una de las críticas es que el acercamiento a una música de ese tipo en la época de la fiebre disco parece un paso fácil y hasta seguro. Personalmente, considero que hay que tener huevos- hablando mal y pronto- para darle la espalda a toda una base de fans que esperan otro disco de rock y animarse a hacer el disco que se te da la gana. Y todo esto sin perder nunca la complejidad musical característica: basta escuchar los coros de Right para darse cuenta la cabeza que le ponía Bowie al armado de cada una de las canciones. Reforzando la nueva dirección, en noviembre del mismo año vería la luz Golden Years, simple que también tendría bastante éxito.

A pesar de todo, David Bowie no se conformaba con ser solo David Bowie, idea que se adivinaba en el sugestivo título Who Can I Be Now, canción grabada en esos años que recién vería la luz en una redición dos décadas después. Pero el nuevo alter ego no se empezaría a formar en un estudio de grabación, sino en un set de rodaje, cuando el músico fue convocado por el director Nicolas Roeg para su primer protagónico de cine, The Man Who Fell to Earth, la adaptación de un libro de ciencia ficción escrito por Walter Tevis. El personaje de Bowie era (cómo no) un extraterrestre que llega a La Tierra desde un planeta desértico en búsqueda de agua. La película de más de dos horas sigue el lento y triste descenso de Thomas Jerome Newton (Bowie) mientras es corrompido y maltratado por la humanidad.  A pedido de Roeg, Bowie diseño el mismo el look de su personaje: un hombre pálido, terriblemente delgado y con el pelo rubio siempre bien peinado. También trabajó en la composición de algo de música barajando la posibilidad de proveer la banda de sonido, aunque esto finalmente fue descartado, hecho que no le cayó muy bien al músico.

"¿El secreto de mi delgadez? Cocaína señora"
La filmación para finales de 1975 ya había terminado, pero la sensación general es que Bowie no abandonó el personaje de Newton, sino que lo conservó y le fue buscando una personalidad nueva, una idea que le daba vueltas desde el comienzo del rodaje.

En ese año partió a Los Ángeles, no tanto por decisión propia, sino porque le tocó hacer el famoso exilio impositivo que años antes habían hecho también los Rolling Stones, para evitar que la corona británica les arrancarse la cabeza con los impuestos. En una ciudad que odiaba y sobreviviendo a base de una dieta conformada por leche, cocaína y ají, Bowie comenzó a darle forma a su nuevo disco (si te llamó la atención que puse “ají” en lugar de “pimientos” estás viendo mal la enumeración: lo que debería llamarte la atención es lo segundo!).

Mientras tanto su oído musical siempre inquieto ya estaba en busca de algo nuevo. Por eso la obsesión con el soul dio rápidamente paso a una nueva: Alemania, su pasado fascista y el Krautrock, ese rock maquinoso con sabor industrial que llegaba al resto de Europa de la mano de bandas como Kraftwerk y Neu!

Todo esto desembocaría a comienzos de 1976 en Station to Station, un disco que evolucionaría el estilo soul a algo mucho más complejo, que no solo incorporaría sonidos de esas nuevas bandas alemanas, sino que también tendría una influencia directa del art rock que había traído hasta sus oídos el siempre vanguardista Brian Eno. Este se destacaría fuertemente en canciones como TVC15 o la misma Station to Station, mientras que el ya adelantado Golden Years y sofisticado cover del hit de Nina Simone Wild is the Wind mantenían todavía la línea de Young Amercans, que no tardaría mucho en dejar atrás del todo.

Escuchá completo el disco Here Come The Warm Jets.
Por eso Eno es tan groso. 
El nuevo personaje de Bowie quedaría plasmado desde la primer frase del largo y brillante opus que le daba título al album. “El retorno del Delgado Duque Blanco”, se volvería casi el slogan del músico en esa época. Pero El Delgado Duque Blanco, a diferencia de Ziggy, no traía un mensaje de esperanza en tiempos desesperados, sino que era una figura bastante menos querible. Vestido siempre de forma elegante y sobria, enfundado en su nueva forma Bowie se presentaba como alguien frío, superficial y desapegado, que cantaba casi sin sentimiento. Era, en palabras de su creador, el ideal del superhombre ario. Y por desgracia, a pesar de que Station to Station es un gran disco, esto es lo que más se recuerda al día de hoy de esa etapa: el escalofriante coqueteo de Bowie con nazismo.

A esta primera descripción del personaje se sumarían declaraciones cada vez más subidas de tono, como compararse con Hitler, diciendo que también podría ser un buen dictador porque era “excéntrico” y “un poco loco” o defender al fascismo planteando la idea de que la gente funciona mejor bajo el rigor de una dictadura.
El punto culmine de esto, se dio cuando Bowie volvió a Inglaterra, después de haber mudado su exilio temporalmente a Suiza. Allí fue recibido en la Victoria Station por una multitud de fans. De pie en el asiento trasero de su automóvil el Duque Blanco saludó a sus seguidores con lo que pareció ser… un saludo Nazi. Hasta el día de hoy se sigue discutiendo si realmente hizo esto o se trató de un movimiento inocente captado en el momento incorrecto. Si se considera que la foto fue publicada por New Musical Express- revista adepta al hiper-hype, el sensacionalismo y la venta de humo en general- lo mínimo que podemos hacer es darle a Bowie el beneficio de la duda.

Heil Bowie?
Pero lo cierto es que la vida del músico se estaba yendo un poco al carajo. Con una adicción a la cocaína cada vez más fuerte, una crisis matrimonial con Angela que no tardaría en llegar al divorcio y sectores conservadores del reino unido pidiendo su rubia y aria cabeza, Bowie decidió escaparse. Y teniendo en cuenta sus más recientes obsesiones musicales, artísticas e ideológicas, resultó casi lógico que eligiese como destino Berlín. Desde luego, se llevó con él una corte de lujo que incluía a sus amigotes Iggy Pop y Brian Eno, su productor Tony Visconti y varios de sus músicos habituales.

Cuenta la leyenda que meses después, mientras caminaban con Iggy por Berlín, Bowie vio un graffitti en el muro, en el que alguien había escrito su apellido con las dos últimas letras torcidas para que formasen una cruz esvástica. Ese sería el baldazo de agua fría que lo haría darse cuenta que su coqueteo con el nazismo había llegado demasiado lejos.

Pero lo que llegaría más lejos que nada durante su estancia en Berlín sería su música, con una trilogía de discos que lo pondrían a la cabeza de la vanguardia musical.

Sigue en: Dios Ha Muerto Parte IV: La Santísima Trinidad


FIRMA: Alcalde Goldie Wilson
 (me gusta ese titulo)

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